Verguenza
Me da verguenza. Me da verguenza recordar todas las veces que me he preocupado por como me queda el pelo. Las veces que me he enfadado porqué me gustaría comprarme unos pantalones “guapísimos” que he visto en un escaparate y no he podido por las pelas. Las veces que me he quejado por algun plato que no me gustaba para comer. Las veces que cualquier absurdez de mi dia a dia me ha hecho sentir que la vida es injusta. Me da verguenza ver por la tele como mal viven otras personas y después de cinco minutos estar pensando en quien saldrá expulsado de la casa de Gran Hermano. PEro sobretodo me da verguenza pensar en todas esas veces que me olvido de la burbuja en la que vivo, en la sociedad que me está tapando los ojos para que no vea qual es la realidad. Una realidad que duele, pero que seguirá aquí por más veces que le demos la espalda.
Ya hace tiempo que sé que puedo hacer algo más que apartar la vista. Porqué no quiero tener que pasar más verguenza. Pero sobretodo, por ellos y por ellas, que tanto están sufriendo. ESO si que es tener una vida injusta. Y no que ésta noche no puedas cenar macarrones a la boloñesa porqué estás a dieta.

“La anciana del turbante agujereado, que quizá no tenga más de 35 años, es somalí y está masticando un pedazo de piel de camello del que no es probable que obtenga ninguna caloría, aunque, si lograra tragárselo, apaciguaría durante unos instantes el motín que se ha producido en sus entrañas. (…) Las técnicas para aliviar las dentelladas del hambre varían de unos países a otros. En Eritrea, las mujeres se atan una piedra plana al vientre para atenuar las convulsiones; las madres de muchos países africanos ponen al fuego una sartén con piedras y dicen a los niños que la comida está haciéndose para ver si se quedan dormidos mientras aguardan; en Haití son muy frecuentes las tortas de barro, cuyo valor energético es el mismo que el de un paño de cocina recién lavado, pero que proporcionan sensación de plenitud mientras la tierra da vueltas dentro del estómago. (…) Los inmigrantes que se juegan la vida en el Estrecho no buscan otra cosa que calorías. Mientras usted y yo nos buscamos a nosotros mismos, porque tenemos problemas existenciales, ellos arrojan su documentación al mar para no ser repatriados.”
(JUAN JOSÉ MILLÁS. EL PAÍS, 30/8/04)
Vía: Escritas desde abril
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Lo que nos lleva a pensar que UA! NO ESTAMOS SOLOS EN EL MUNDO!
A mi también me pasa eso de que me doy literalmente asco al ver esto , porque a veces decimos que estamos mal, que todo es una basura etc etc, cuando hay gente que lo esta pasando realmente mal. Somos unos egoistas por naturalesa, muchas veces vemos esto por la televisión y lo único que se nos ocurre pensar es “pobrecillos” y automáticamente cambiamos de canal y queda meramente en una anécdota o un recuerdo amargo, es triste, muy triste pero es así.